Guía traducida y adaptada de las recomendaciones para pacientes de la American Association of Endodontists (AAE), la entidad de referencia en endodoncia. El pronóstico de un diente traumatizado depende, sobre todo, de qué tan rápido recibe atención.
No tocar ni raspar la raíz del diente — solo la corona (la parte que se ve al morder). No frotarlo, lavarlo con jabón o químicos, ni envolverlo en tela o papel. No dejarlo secar ni guardarlo en agua corriente.
Si está sucio, enjuagarlo solo con agua, sin frotar. Intentar reinsertarlo de inmediato en su lugar, empujándolo suavemente con los dedos por la corona. Si no es posible, guardarlo en leche, dentro de la boca junto a la mejilla, o en un kit de preservación dental — nunca en agua corriente. Acudir a un endodoncista o dentista de inmediato: idealmente dentro de los primeros 30 minutos, aunque hay chance de salvar el diente incluso después de una hora.
No intentar recolocar el diente por tu cuenta con fuerza, ni restarle importancia pensando que la movilidad va a desaparecer sola.
Buscar atención profesional cuanto antes. El endodoncista reposiciona y estabiliza el diente con una férula. En dientes permanentes, el tratamiento de conducto suele iniciarse días después de la lesión; en niños menores de 12 años puede no ser necesario de inmediato, porque el diente sigue en desarrollo.
No aplicar analgésicos tópicos (como Anbesol) ni ungüentos sobre la zona, y nunca colocar una aspirina directamente sobre el diente o la encía.
Si respirar por la boca o beber líquidos fríos duele, morder una gasa limpia y húmeda mientras llegas a la consulta. Buscar evaluación dental cuanto antes: si quedó expuesta la pulpa (el interior del diente), puede requerirse tratamiento de conducto.
Una fractura de raíz suele requerir estabilización con una férula mientras el diente cicatriza. El pronóstico depende de dónde esté ubicada la fractura: mientras más cerca esté de la punta de la raíz, mejor es el pronóstico.